“Conocerás al hombre de tus sueños” es un retrato de los más profundos temores humanos, y una reflexión acerca del poder de la sugestión para combatirlos.
Cada uno de los personajes muestra una frustración o deseo obsesivo, al cual Allen permite apropiarse de ellos con el fin de observar hasta qué lugar de sí mismos puede conducirles.
La trama gira en torno a un matrimonio de un escritor bloqueado (Josh Brolin) y una ayudante que aspira a crear su propia galería de arte (Naomi Watts), así como en torno a la relación de los padres de ésta.
Él representa el miedo de un artista a fracasar mostrando en una obra lo más íntimo de sí mismo, y el cansancio y desdén ante la relación con su mujer por otra nueva posibilidad inalcanzable. Por su parte, ella se burla de la dependencia de su madre para con una falsa médium que le proporciona la esperanza de que su vida mejorará a cambio de dinero, sin darse cuenta de su propia dependencia económica para con su madre.
Los padres reflejan el miedo a envejecer en soledad, y dos posibles modos de superarlo: la negación (Anthony Hopkins), casándose con una prostituta y abandonando a su mujer porque ha aceptado su edad; y la sugestión (Gemma Jones), una mujer que aprende que “la ilusión puede más que la medicación”.
Creo que lo genial de las películas de Woody Allen es su capacidad para seducirnos con la verdad más cruel, con la desesperanza más aterradora de la vida mediante una sonrisa y dejarnos con la sensación de que esta parodia no guarda relación con nuestros vicios y temores, por muy cercanos que en realidad sean. La película empieza con la cita de Shakespeare de que la vida está llena de ruido y furia, y al final no significa nada; y en un despliegue de esta idea profundamente triste, mostrándonos a nosotros mismos a través de personajes exagerados y esperpénticos, no hace más que divertirnos y hacernos olvidar nuestra propia semejanza con ellos.