martes, 31 de agosto de 2010

Conocerás al hombre de tus sueños

“Conocerás al hombre de tus sueños” es un retrato de los más profundos temores humanos, y una reflexión acerca del poder de la sugestión para combatirlos.
Cada uno de los personajes muestra una frustración o deseo obsesivo, al cual Allen permite apropiarse de ellos con el fin de observar hasta qué lugar de sí mismos puede conducirles.

La trama gira en torno a un matrimonio de un escritor bloqueado (Josh Brolin) y una ayudante que aspira a crear su propia galería de arte (Naomi Watts), así como en torno a la relación de los padres de ésta.
Él representa el miedo de un artista a fracasar mostrando en una obra lo más íntimo de sí mismo, y el cansancio y desdén ante la relación con su mujer por otra nueva posibilidad inalcanzable. Por su parte, ella se burla de la dependencia de su madre para con una falsa médium que le proporciona la esperanza de que su vida mejorará a cambio de dinero, sin darse cuenta de su propia dependencia económica para con su madre.

Los padres reflejan el miedo a envejecer en soledad, y dos posibles modos de superarlo: la negación (Anthony Hopkins), casándose con una prostituta y abandonando a su mujer porque ha aceptado su edad; y la sugestión (Gemma Jones), una mujer que aprende que “la ilusión puede más que la medicación”.

Creo que lo genial de las películas de Woody Allen es su capacidad para seducirnos con la verdad más cruel, con la desesperanza más aterradora de la vida mediante una sonrisa y dejarnos con la sensación de que esta parodia no guarda relación con nuestros vicios y temores, por muy cercanos que en realidad sean. La película empieza con la cita de Shakespeare de que la vida está llena de ruido y furia, y al final no significa nada; y en un despliegue de esta idea profundamente triste, mostrándonos a nosotros mismos a través de personajes exagerados y esperpénticos, no hace más que divertirnos y hacernos olvidar nuestra propia semejanza con ellos.

jueves, 12 de agosto de 2010

Madres e hijas

Trazado en base a tres historias interrelacionadas, es éste un drama cuya fuerza se apoya en la sinceridad y la crudeza que impiden el paso a la afectación mediante momentos de humor e interpretaciones magistrales de las actrices.
A pesar de contar en su reparto con actores como Samuel L. Jackson, apenas tienen oportunidad de mostrar sus capacidades interpretativas; ya que son el pretexto secundario para apoyar el motivo principal: la independencia de la mujer, su fortaleza y su valentía. De ahí que lo único reprochable a Rodrigo García, director colombiano e hijo del escritor García Márquez, sea la representación de los caracteres masculinos; con la que no coincido y cuya única intención sea probablemente resaltar las capacidades de la mujer.

Todos los personajes masculinos que aparecen en la película apoyan, de un modo extrañamente feminista, el conjunto estereotipado de defectos que la imagen del hombre posee. Reflejan la incomprensión que se produce en ocasiones ante la complejidad de la mujer herida y hermética y la cobardía o incapacidad para establecer lazos que no sean consanguíneos.
Están relegados a un segundo plano desde el que observan asombrados la decisión de la mujer independiente, aterrados ante los sentimientos que ésta le provoca y hasta parecen dominados por el impulso sexual. Aunque, por otro lado, se forma una imagen más humana y menos viril; se muestran los miedos de los hombres, su sensibilidad; y ésta es una apuesta arriesgada. En cualquier caso, es sólo la impresión que me produjo, y preferiría estar equivocada.

Por último, habla de cómo las mujeres se apoyan unas en otras para salir adelante y educar a sus hijas sin necesidad de una figura paterna, y enseña que en las relaciones familiares, no importa la sangre, sino el tiempo que se pase con alguien.

martes, 3 de agosto de 2010

Las vidas posibles de Mr. Nobody


Un hombre podría conocerse plenamente a sí mismo por lo que nunca llegó a ser y lo que ha sido, si entendiese y complementara en sí todas las posibilidades que, al tomar decisiones, han mermado su personalidad. Un hombre es también lo que nunca ha vivido, las decisiones que nunca ha tomado, sus renuncias. Lo que conoce, aquello a lo que puede acceder, es su propio y electivo recorte de la realidad.

Por esto, la película empieza planteándonos quién es Mr. Nobody, cuya identidad no puede construirse de un modo lineal, sino que logrará conocerse al superponer todos los planos posibles surgidos de diferentes decisiones a un mismo dilema irresoluble. Esto podría suceder si el tiempo no fuera “lo que impide que las cosas sucedan a la vez”. El director belga Van Dormael no habla de destino, no habla de ídolos, sino que muestra una teoría del caos; o cómo todo lo que conocemos tiende a la entropía. Realmente, ¿sería tan fácil como pensamos tomar una decisión si conociéramos todas las consecuencias que provocarían hasta la muerte cada una de nuestras elecciones?
¿No seguiríamos sintiendo una irrevocabilidad absoluta, la imposibilidad de conciliar la decisión adoptada con la culpabilidad de abandonar la otra opción posible?

Hay momentos en la película en los que se confunde complejidad con oscuridad y reiteración. A la tercera muerte del protagonista, uno ya no puede tomarla en serio, y se convierte en una invitación a preguntas más que en emoción sincera o empatía hacia los protagonistas. Hay un abuso exagerado de una banda sonora que realiza las más extrañas mezclas, ciertas barrabasadas psicodélicas como la inclusión de ángeles y un intento por mantener la atención del espectador en todo momento a través de situaciones y diálogos que se repiten e imágenes magnéticas. Me parece una película mejor pensada que hecha, con reflexiones interesantes pero en ocasiones planteadas de un modo más desesperante que angustiante, como debería ser.